Bosque de Pino Criollo en República Dominicana
Un especial de

Pinar

Entre el fuego, las plagas y la industria

Montañas y Coníferas Altas

El fuego devorador en las alturas

Mientras el país conmemoraba el 179 aniversario de su independencia, el 27 de febrero del 2023, el Parque Nacional Valle Nuevo se enfrentaba a uno de los incendios más devastadores de su historia en más de una década. La madrugada del día anterior, un agricultor de la comunidad Agua de Las Piedras, en Azua, ignorando las advertencias de las autoridades, incendió un predio para sembrar en una zona de amortiguamiento.

La aparente acción inofensiva, que terminó con el arresto del hombre, rápidamente se salió de control y requirió más de nueve días de extensas labores de mitigación, en las que participaron más de 100 bomberos y voluntarios.

La principal víctima del siniestro fueron cientos de hectáreas de bosque de pino criollo. Tres años después, aún permanecen troncos calcinados y terrenos secos que evidencian la fragilidad de estos ecosistemas frente a la intervención humana.

Troncos quemados en Valle Nuevo
Brasas en un tronco de pino criollo el 10 de julio de 2026, luego del incendio registrado en la Sierra de Bahoruco. (DIARIO LIBRE/LUDUIS TAPIA)
Troncos quemados en Valle Nuevo
Cicatrices del incendio forestal registrado entre el 20 y el 29 de junio de 2026 en la Sierra de Bahoruco. (DIARIO LIBRE/MARVIN DEL CID)
Troncos quemados en Valle Nuevo
A la derecha, pinos criollos secos como consecuencia de un incendio forestal en el 2023 en Valle Nuevo. (DIARIO LIBRE/LUDUIS TAPIA)
Video

Sierra de Bahoruco herida

Entre el 20 de junio y el 5 de julio del 2026, dos incendios afectaron aproximadamente 86.5 kilómetros cuadrados del Parque Nacional Sierra de Bahoruco, equivalentes a cerca del 8 % del área protegida. Para tener una idea del área dañada, el Distrito Nacional tiene 91.60 kilómetros cuadrados.

El costo ambiental de estos eventos es incalculable, ya que este parque también es parte de la Reserva de Biosfera Jaragua-Bahoruco-Enriquillo, uno de los ecosistemas de mayor biodiversidad y endemismo de la isla y el Caribe.

El primero duró casi nueve días. Se cree que fue provocado por intervención humana y afectó unos 76 kilómetros cuadrados. El segundo se extendió durante cuatro días sobre 10.5 kilómetros cuadrados y, según se informó, fue causado por un rayo. Lo más grave es que afectó una zona que se encontraba en proceso de regeneración tras los grandes incendios registrados entre 2017 y 2021.

Experiencia Inmersiva

VISTA 360 de los efectos de los incendios de junio-julio 2026 en Sierra de Bahoruco

Las amenazas

Un ecosistema bajo presión

Los bosques de coníferas o pinares, compuestos predominantemente por la especie endémica del pino criollo (Pinus occidentalis), representan uno de los ecosistemas terrestres más importantes del país. Según el último Inventario Nacional Forestal (INF), ocupan 250,872.64 hectáreas, equivalentes a 2,508.73 kilómetros cuadrados, el 13.8 % de la superficie boscosa nacional.

Pese a los servicios ambientales que prestan, enfrentan amenazas como los incendios, la deforestación y la proliferación de plagas como Ips calligraphus o escarabajo grabador, que es la plaga principal de los bosques de pino criollo. A ello se suma toda una industria que da paso a constantes denuncias de tala irregular.

Troncos quemados en Valle Nuevo
Cañada de La Zanja, en Valle Nuevo, el 1 de enero de 2023. (DIARIO LIBRE/MARVIN DEL CID)
Troncos quemados en Valle Nuevo
Tierra erosionada en una finca en El Convento, el 29 de abril del 2026. El lugar pertenece a la zona de amortiguamiento de Valle Nuevo. (DIARIO LIBRE/LUDUIS TAPIA)
Troncos quemados en Valle Nuevo
Terreno de explotación agrícola en una finca de El Convento. (DIARIO LIBRE/LUDUIS TAPIA)
Pinos quemados en el incendio forestal registrado entre el 20 y el 29 de junio de 2026 en la Sierra de Bahoruco. Las fotografías, tomadas el 10 de julio, muestran parte de los 76 kilómetros cuadrados afectados por las llamas.
Pinos quemados en el incendio forestal registrado entre el 20 y el 29 de junio de 2026 en la Sierra de Bahoruco. (DIARIO LIBRE/JESÚS VÁSQUEZ)
Pequeño incendio registrado el 10 de julio de 2026 en el área de Los Mogotes, en la Sierra de Bahoruco.
Pequeño incendio registrado el 10 de julio de 2026 en el área de Los Mogotes, en la Sierra de Bahoruco. (DIARIO LIBRE/LUDUIS TAPIA)
Cicatrices del incendio forestal registrado entre el 20 y el 29 de junio de 2026 en la Sierra de Bahoruco. La imagen, tomada el 10 de julio, muestra parte de los 76 kilómetros cuadrados afectados por este siniestro.
Cicatrices del incendio forestal entre el 20 y el 29 de junio de 2026 en la Sierra de Bahoruco. (DIARIO LIBRE/LUDUIS TAPIA)
Equilibrio Natural en riesgo

El ciclo natural alterado

Los registros del INF muestran que la superficie de coníferas pasó de 334,700 hectáreas en 1973 a 250,872.64 hectáreas en la actualidad, una reducción de al menos 83,827.36 hectáreas en casi cinco décadas.

Aunque el fuego forma parte del ciclo natural de estos bosques, los incendios provocados por el ser humano alteran ese equilibrio, debilitan los pinares y los vuelven más vulnerables a las plagas.

El calor de los incendios naturales favorece la apertura de las piñas del pino, libera semillas, recicla nutrientes y crea las condiciones para la regeneración del bosque. El problema surge cuando la frecuencia de los incendios aumenta o, por el contrario, se suprimen durante largos períodos, acumulando combustible que favorece siniestros mucho más destructivos.

A esto se suma el aumento de las temperaturas asociado al cambio climático, que favorece incendios más intensos y devastadores. En cuanto a las plagas, el pino criollo se encuentra hoy más aislado en plantaciones con fines productivos que en reservas naturales.

Los bosques de coníferas presentan la menor tasa de regeneración natural del país, con entre 3,797 y 5,942 árboles por hectárea, mientras los demás bosques regeneran entre 32,623 y 52,233 árboles por hectárea.

Fauna y flora

Importancia ambiental

Los bosques de pino desempeñan un papel clave en la regulación de los flujos hidrológicos y la protección de las cuencas. Predominan en los sistemas montañosos más elevados del país, como la Cordillera Central, donde nacen los principales ríos y arroyos, por lo que contribuyen a la captación y distribución del agua hacia las zonas bajas.

También almacenan carbono durante décadas, ayudan a conservar los suelos en terrenos montañosos y sirven de refugio a una amplia diversidad de especies.

Las aves asociadas a este ecosistema figuran el pico cruzado, el cao, la cigüita del pinar, el zorzal de La Selle, el chirrí de Bahoruco, la cigüita aliblanca, el papagayo o trogón, la cotorra, el perico, el cuervo, el canario y la cigüita juliana, entre otros. Asimismo, los pinares albergan al murciélago de cola libre, comunidades de diplópodos y una amplia entomofauna.

Pinos criollos de Valle Nuevo el 1 de enero de 2023.
Pinos criollos de Valle Nuevo el 1 de enero de 2023. (DIARIO LIBRE/MARVIN DEL CID)
Ave endémica de la isla de Santo Domingo, pico cruzado (Loxia megaplaga), en Valle Nuevo el 1 de enero de 2023.
Ave endémica de la isla La Española, pico cruzado (Loxia megaplaga), en Valle Nuevo el 1 de enero de 2023. (DIARIO LIBRE/MARVIN DEL CID)
Salto de Aguas Blancas, en Valle Nuevo, el 15 de enero de 2018.
Salto de Aguas Blancas, en Valle Nuevo, el 15 de enero de 2018. (DIARIO LIBRE/MARVIN DEL CID)
La economía detrás

La industria del pino

El pino criollo también sostiene una importante actividad económica. Se utiliza para fabricar muebles y leña, mientras que su resina sirve para producir detergentes y desinfectantes, como el jabón de cuaba.

Esta industria depende de concesiones otorgadas por el Gobierno. En comunidades de la parte alta de Villa Los Almácigos en Santiago Rodríguez, como El Dajao y La Piña, constituye una fuente de sustento.

Según Juan Rodríguez, presidente de Industria Forestal Juan Rodríguez, el aprovechamiento se realiza mediante pequeños aserraderos que procesan árboles procedentes de fincas autorizadas. La madera se transforma en tablas, vigas y otras piezas para la construcción y la fabricación de muebles, mientras que el material de menor valor se destina a tarimas, cuadros de cama y leña.

Rodríguez explica que el incumplimiento de las normas puede implicar multas de hasta 100,000 pesos y la suspensión de la serrería durante un año. También señala que el mal estado de caminos y puentes dificulta el transporte de la madera y encarece las operaciones.

Pinos en un aserradero del sector La Piña, en la parte alta de Villa Los Almácigos, Santiago Rodríguez, el 1 de mayo de 2026.
Pinos en un aserradero del sector La Piña, en la parte alta de Villa Los Almácigos, Santiago Rodríguez, el 1 de mayo de 2026. (DIARIO LIBRE/MARVIN DEL CID)

En las fincas de Santiago Rodríguez el pino criollo convive con actividades ganaderas y cultivos como coco, aguacate, entre otros. También existen plantaciones de pino hondureño destinadas a la explotación comercial. Esta especie es considerada invasora en la República Dominicana.

Los bosques naturales y las plantaciones presentan diferencias importantes. Los primeros albergan una rica biodiversidad y múltiples nichos ecológicos gracias a su estructura y diversidad. Las plantaciones, en cambio, suelen ser monocultivos de edad uniforme, con poca diversidad de sotobosque y mayor vulnerabilidad frente a incendios y plagas.

Valle Nuevo

Un paisaje con cicatrices

La economía del pino no gira solo en torno a la madera. Estos bosques también se han convertido en uno de los principales escenarios para el turismo de montaña y el senderismo.

+36,000 Los visitantes anuales de Valle Nuevo

Este parque está entre los más visitados, lo que obligó a endurecer las normas de residuos en la Pirámide Ciclópea por la cantidad de basura dejada por las personas y se prohibió acampar en este lugar. A raíz de esto, se habilitó un área para estadías de corta duración que es de gestión privada.

Depredación histórica

Aunque ahora es un área muy visitada y resguardada por ley, la historia del parque de Valle Nuevo está llena de depredación. Durante la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo hubo una intensa explotación de madera, que ha generado disputas hasta la fecha.

Por décadas la Madre de las Aguas ha sido objeto de litigios, ya que grandes terratenientes de la época poseen títulos de propiedad en terrenos del parque. La ladera sur del área protegida es una de las principales derrotas en términos de conservación, ya que esos terrenos son ampliamente utilizados con fines de producción agrícola.

Valle Nuevo conserva paisajes de extraordinaria belleza, pero también las cicatrices de décadas de presión sobre el pino criollo.

Exprime tu cerebro

¿Cuánto sabes sobre los bosques dominicanos?

Pon a prueba tus conocimientos sobre nuestros pulmones verdes y descubre tu rango ecológico.

Pregunta 1 de 10

Saber más...

🌱

Semilla curiosa

Aciertos: 0 de 10

Pinar

Nublado

Húmedo

Semihúmedo

Seco

Manglar